Carta a mi mentor

Hola, te escribo porque quiero dejar plasmado en algún sitio cómo has hecho a través de tus palabras y tus acciones que me forme en la persona que soy ahora.

Espero que estés bien, y en estos momentos cómodamente sentado, sin pasar frío ni calor.

 

foto de pinterest
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Me has protegido todos los días, pero también poco a poco, me ibas dejando sola para que me equivocase y aprendiera de esos errores, y lo más importante, que aprendiera a levantarme.

Cuando no reaccionaba o me dormía en los laureles, también supiste exigirme un poco más, pero en su justa medida, siempre respetando mi espacio y mi personalidad.

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Me has apoyado en mis proyectos, me has animado a seguir con ellos y a terminarlos. Me has enseñado a luchar, y a diferenciar aquello que merecía la pena.

Me has escuchado reír, llorar, enfadarme y gritar de rabia. Me has perdonado y me has enseñado a perdonar, pero siempre dándole un valor añadido a todo. Me has aconsejado y me has dado la confianza para poder aconsejar a otros.

foto de pinterest
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Te has sacrificado sin pestañear. Por eso te doy las gracias y se que la manera más bonita de agradecerte todo tu tiempo es aplicar a cada día de mi vida lo que me has enseñado.

 

Ejercicio “alguien importante”: lo puedes encontrar en el Diario de Invierno de Oye Deb